La Fundació Isidre Esteve celebra su décimo aniversario con nuevos retos.

La Fundació Isidre Esteve cumple una década de vida. La entidad nació en marzo de 2011, cuando el piloto de Oliana decidió aprovechar su propia experiencia para ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad física o movilidad reducida. Fue el origen de un proyecto sin ánimo de lucro que se ha consolidado con el paso de los años tras realizar una gran labor social. Ahora, un decenio después, la Fundació Isidre Esteve mira al futuro con nuevos desafíos en el horizonte para ampliar su vocación de servicio hacia nuevos colectivos.

Afectado por una lesión medular desde 2007, Isidre Esteve comprobó en primera persona que la actividad física es la mejor herramienta para superar las situaciones más delicadas y afrontar el futuro con optimismo. Esa fue la clave que le llevó a impulsar la creación de dos Centros Puentes, primero en Barcelona, en el CAR de Sant Cugat, y, posteriormente, en Vigo. El objetivo era -y sigue siendo- que otras personas con problemas de movilidad tuvieran un espacio que les ayudara a reinsertarse a la sociedad a través del deporte.

Hay mucha gente con distintas discapacidades físicas, pero no la vemos porque un buen número está encerrada mental y físicamente en su casa. Nosotros ayudamos y acompañamos a los que están predispuestos a superar sus dificultades para abrirse a una vida llena de posibilidades. Y para nosotros, gran parte de esas posibilidades empiezan con la práctica del deporte, porque eso contribuye de forma determinante a que la persona mejore física, anímica y socialmente, a la vez que beneficia a su entorno”, explica Esteve.

En los Centros Puente, los usuarios disponen de material de entrenamiento básico y personal especializado para aprender a realizar un programa de ejercicios personalizado que pueda tener continuidad en cualquier gimnasio convencional. Durante la última década, la FIE no sólo ha atendido a numerosas personas, sino que a su vez ha podido formar a técnicos, gracias a la colaboración con diferentes universidades.

Lidia Guerrero, directora de la Fundació Isidre Esteve, recuerda que “empezamos sólo con personas afectadas por una lesión medular, que es lo que mejor conocíamos, pero actualmente estamos trabajando con usuarios con cualquier discapacidad física, congénita o adquirida, o que padecen enfermedades degenerativas como la esclerosis. Además, desde hace cuatro años, contamos con unos estudios científicos que permiten avalar nuestro trabajo de forma objetiva”.

Otro cambio muy significativo respecto a los inicios de los Centros Puentes es el que afecta al equipo técnico. “En un principio lo formaban voluntarios, licenciados o estudiantes en Educación Física o Fisioterapia, que nos ayudaban en sus horas libres. Poco a poco, este equipo se ha profesionalizado, ya que la exigencia de conocimientos e implicación actualmente es muy alta”, explica Guerrero.

Uno de los esfuerzos que ha llevado a cabo la entidad en todo este tiempo ha sido dar visibilizad a su importante labor social, concienciar y promover el deporte inclusivo. Por este motivo se crearon dos grandes eventos que se celebran anualmente: la Coruxo Móvese, en Vigo, y el Gran Premi FIE, en el Circuit de Barcelona-Catalunya. Ambos reúnen a multitud de participantes y colaboradores que brindan su apoyo a la entidad y a los colectivos afectados en sendas jornadas festivas.

En sus diez años de vida, la Fundació Isidre Esteve también ha trabajado muy duro para contribuir a la investigación médica en aras de mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por una lesión medular. Gracias a la implicación de diversas entidades y empresas, se desarrolló el Cojín Inteligente ‘Nubolo’ para combatir las úlceras por presión.

Éxitos como éste representan una gran inyección de moral para la Fundació Isidre Esteve que, con motivo de su décimo aniversario, se marca nuevas metas. “En un futuro próximo esperamos ampliar el servicio de nuestros Centros Puentes a otros colectivos y permitir así que la actividad física siga mejorando la calidad de vida de las personas”, concluye Lidia Guerrero.